La Jonquera

El entorno de La Jonquera es uno de los espacios más ricos en este tipo de monumentos prehistóricos en L’Albera, concretamente en las zonas de Mas Baleta, Els Estanys, Canadal, Requesens y Sant Pere de Pla de l’Arca.

La huella de los romanos es el paso de la vía principal que unía Roma con la Península Ibérica, conocida como Vía Domitia, y convertida, más adelante, en Vía Augusta, a su paso por el collado de Panissars. En la Baja Edad Media surge este núcleo concentrado que actuará de capital, y que se encontraba en medio de una fértil llanura y, por lo tanto, en una zona de más posibilidades agrícolas que otros territorios más forestales.

La Paz de los Pirineos, firmada entre las monarquías hispánica y francesa en el año 1659, supone un hecho importante en la historia local de La Jonquera, ya que estipula la transferencia del Rosellón a Francia y designa una línea fronteriza que seguirá la línea de cresta meridional de los Pirineos, convirtiendo La Jonquera en población de frontera. Hacia los años 30 del s. XVIII, La
Jonquera entra en una larga etapa, en general, de progreso y prosperidad. Esta mejora viene condicionada no sólo por el aumento del tránsito y el comercio fronterizos, sino, de manera especial, por una explotación más intensa de los recursos del término, sobre todo del bosque (leña y corcho) o de las tierras yermas donde se pueden plantar viñas o alcornoques. El despertar económico provoca un aumento demográfico, cuyo resultado será un desbordamiento de La Jonquera vieja, con la formación de nuevos barrios al este y al sur, que transformarán la fisonomía urbana de la villa.

El Centro Cultural Can Laporta es un punto de información y exposición permanente del Paraje Natural de Interés Nacional de L’Albera. Tienen información muy completa sobre la zona y una exposición muy interesante sobre flora, fauna y patrimonio cultural del macizo.

El Museo Memorial del Exilio (MUME) es un equipamiento de creación reciente que tiene como principal objetivo la divulgación de la historia del exilio republicano de 1939, originado por el desenlace de la Guerra Civil española de 1936. Así mismo, también se estructura como un espacio de memoria, con la finalidad de recordar y reconocer todos aquellos hombres y mujeres que combatieron por la legalidad y los valores democráticos de la República de 1931. Paralelamente, aunque el exilio republicano ocupa un lugar central en el discurso museográfico, el exilio es concebido como un fenómeno universal y, especialmente, de gran relevancia durante el s. XX y la actualidad. Este nexo del pasado con el tiempo presente se refleja en las actividades temporales (exposiciones, conferencias, conciertos…) que el museo organiza regularmente.

La iglesia parroquial de Santa Maria se acabó de construir en el año 1791.

Los restos del castillo de Rocabertí se encuentran en la cima de una peña granítica al norte de Santa Llúcia, dominando estratégicamente los collados de la sierra de L’Albera.

El castillo de Requesens, situado en el mismo centro del paraje de L’Albera, vivió sus momentos de máximo esplendor en el s. XIX. El edificio actual es una reconstrucción neomedieval del antiguo castillo del s. XIII. Los espectaculares elementos defensivos, ajenos a la tradición regional, dan un aspecto fantasioso y de leyenda al edificio. Se puede visitar.

El itinerario natural y megalítico de los estanques de La Jonquera es una ruta por los alrededores de la zona, donde se visitan dólmenes y menhires y los tres estanques de Canadal. Está señalizada con paneles explicativos. El paisaje es de ciénaga mezclado con cultivos y alcornoques.

El castillo de Canadal se encuentra 1 km al sureste de la villa. Es el centro del antiguo vecindario de Canadal, de masías dispersas, y al lado de la iglesia de Santa Cristina o de Sant Jaume de Canadal (siglos XIV-XV). En el lado oriental de la población se encuentra la torre del Carmanxel, un pequeño fuerte de los siglos XVIII-XIX, que actualmente está habilitado como refugio de montaña, con 18 literas, duchas y váter. En el lado de poniente de la villa hay la torre del Serrat de la Plaça, de la misma época, que actualmente está habilitada como mirador.

El itinerario protoindustrial en torno al castillo de Requesens está señalizado con carteles explicativos. A parte de poder gozar del magnífico paisaje de la zona, se descubre todo un seguido de edificios industriales de finales del s. XIX y principios del s. XX. Se puede observar una serrería, un pequeño pantano y una central eléctrica, un horno de calcio, una plaza carbonera, un ladrillar, etc.

La ermita de Santa Llúcia en Sant Miquel de Solans, documentada del s. X, es la actual iglesia, de estilo románico tardío. Se encuentra situada a unos 4 km al noreste de la villa, en un lugar de recreo y excursión para los habitantes de La Jonquera y L’Empordà que desean pasar un rato en pleno campo y admirar la comarca desde una magnífica atalaya. El lunes de Pascua se celebra la romería
dedicada a la Virgen, que reúne muchos habitantes de L’Empordà y del Rosellón que se reencuentran para celebrar el encuentro.

Levantada hacia las fuentes del río Llobregat, encontramos la ermita en ruinas de Sant Pere del Pla de l’Arca (s. X). Se encuentra a unos 6 km al noroeste de La Jonquera, alzada en una colina rocosa. Data del s. XII, con restos anteriores prerrománicos. Es la ermita del vecindario de Sant Julià dels Torts, situado en el valle, en el lugar más bajo, aún con alguna casa habitada, especialmente de segunda residencia.

La ermita de Sant Martí del Forn del Vidre está situada entre La Jonquera y El Pertús, en la cima de un montículo poco elevado, al lado de la carretera N-II, en la orilla izquierda del río Llobregat. Es una interesante muestra del románico del s. X, con características que la hacen única.

En el camino de Requesens a Sant Climent Sescebes, encontramos los restos de la iglesia románica de Santa Maria de Requesens (siglos X-XI). El santuario de la Mare de Déu de Requesens está rodeado de construcciones del s. XVIII, en el núcleo de Requesens. Al santuario llegan cada año romerías de diferentes pueblos de la comarca, como Mollet de Peralada y Cantallops. Es conocida la famosa “Procesión de la Tramontana”, que partía de Figueres y a ella acudía gente de todos los pueblos de los alrededores, para pedir que soplara el viento de tramontana y liberara, de esta forma, la comarca de mosquitos y pestilencias.

Las ruinas del monasterio de Santa Maria de Panissars (s. X) se encuentran en la misma línea fronteriza, en el collado de Panissars, a poniente del castillo de Bellaguarda del municipio de El Pertús.

Más información:

http://www.lajonquera.cat/

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