Albanyà

El patrimonio cultural arquitectónico es muy notable porque, a pesar del abandono actual, la zona vivió una época muy próspera con las explotaciones carboneras, como lo demuestra la existencia de muchos caseríos y pueblecitos de los siglos XVIII y XIX.

Las ermitas románicas de montaña presentan una belleza extraordinaria.

Santuario de la Mare de Déu del Mont

Santuario levantado en el s. XIV sobre un antiguo castillo medieval, fue residencia del cura Cinto Verdaguer, y en él escribió una de sus obras puntuales: Canigó. Aún se conserva la celda donde residió, y se puede visitar. Tiene unas vistas espectaculares sobre El Pla de l’Estany, la Garrotxa, L’Empordà y, evidentemente, el Canigó.

Monasterio de Sant Llorenç de Sous

El monasterio benedictino de Sant Llorenç dels Sous aparece documentado en el año 872, bajo la protección del monasterio de Sant Aniol d’Aguja. Fue un importante monasterio del condado de Besalú durante la época del románico con el máximo esplendor alrededor del año 1000, momento en el que se independizó del obispado de Girona. Después de los fuertes terremotos de los años 1427 y 1429 y de la disminución progresiva de las rentas, entró en decadencia.

Los pozos de Albanyà

Conjunto de balsas situadas en los primeros tramos del Muga. Se encuentran dentro del PEIN de la Alta Garrotxa y presentan un entorno natural formado por castaños, encinares y prados. A su alrededor encontramos abundantes puntos de pesca fluvial.

El pico del Bassegoda

Es la cima altoampurdanesa más emblemática, con 1.373 m. Está en la Alta Garrotxa y tiene una gran tradición excursionista.

Santuario de la Mare de Déu del Fau

Situado en la cima de la montaña de este nombre, en el antiguo término parroquial de Carbonills, era llamado popularmente “la Mare de Déu de les Formigues o de les Alades”.

En el s. XIV ya se habla de Santa Maria del Fau, pero el santuario fue reconstruido en el s. XV. Es un ejemplo de la perduración de algunas formas de la arquitectura románica en las construcciones religiosas populares. El templo, hoy abandonado, es de una nave y un ábside semicircular de gran simplicidad. El retablo neoclásico permanece en su sitio, pero sin la virgen, que se guarda en la parroquia de Albanyà.

Sant Feliu de Carbonills

El lugar de Carbonills está documentado en el 878; de la iglesia de Sant Feliu, tenemos noticias desde finales del s. XIII. A partir seguramente, del s. XV, esta parroquia se unió a la de Sant Cristòfol dels Horts. De aquí procede la notable lápida románica esculpida (s. XII) que ahora está en Sant Pere d’Albanyà.

Sant Pere d’Albanyà

Es uno de los primeros monasterios documentados de los que surgieron al sur de los Pirineos con el dominio carolingio, fruto de la colonización monástica benedictina, alrededor del año 820.

En el s. XIV, Sant Pere d’Albanyà ya era una iglesia parroquial. La iglesia románica es una muestra de la arquitectura religiosa propia de los condados nororientales catalanes de la segunda mitad del s. X o principios del s. XI, recientemente restaurada.

Sant Marti de Corsavell

En Corsavell, el casón fortificado de la torre y la iglesia de Sant Martí, del s. XII, forman un conjunto muy interesante y atractivo de arquitectura medieval. Sant Miquel de Bassegoda es una muestra de iglesia románica del s. XII, restaurada recientemente con mucho acierto.

Sant Bartomeu de Pincaró

Bello ejemplar de iglesia románica del s. XII, muy característico de esta zona. Ha conservado la antigua pila bautismal y otra pila rectangular.

Sant Andreu de Lliurona

Tiene la nave románica del s. XII, pero el ábside no se ha conservado. En la fachada de poniente hay la portada, de arcos en degradación, que presenta detalles esculpidos en el tímpano y en las impostas. En los batientes de la puerta queda un conjunto de herraje románico. El campanario y la sacristía son añadiduras de época tardía.

Sant Joan de Baussols

Data de 1413 y está situado en la cima escarpada y dominante de Baussols. Primeramente estuvo dedicado, en origen, a Santa María, y más tarde predominó la devoción a San Juan.
La edificación sigue la tradición románica. Hay unos restos de pinturas murales esquemáticas, probablemente también de los siglos XIV-XV.

Sant Julià de Ribelles

Ha conservado una parte de la construcción prerrománica relacionada con su consagración (947). La iglesia fue reconstruida en el s. XIII. Al lado de la iglesia hay las ruinas del villar de Pruna o Ribelles,
mencionado en un documento del año 999, donde se observa algún muro prerrománico construido en espiga.

En el término de Albanyà también encontramos, en estado de ruinas, la parroquia de Sant Cristòfol dels Horts (s. XI-XII), Sant Vicenç de Principi (iglesia románica probablemente del s. XI) y Sant Corneli de la Muga (s. XIII).

Más información: www.albanya.cat

 

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