LA CASA
La casa dispone de 6 habitaciones, comedor, sala de estar, terraza exterior, 10.000 m2 de jardín y parking privado dentro de la finca.
Los propietarios, Josep y Maria, comenzaron con el agroturismo en 1995. Actualmente, después de unas cuantas reformas y mejoras, El Molí es un lugar práctico y confortable, perfecto para unos días de vacaciones en la Costa Brava.
LA GRANJA
La actividad ganadera se basa en el engorde de terneros del Pirineo y en la producción de cereales y forraje.
Tenemos, además, gallinas del país y de raza, como las Wyandotte, Brahma, Flor d’Ametller, Leghorn, Pita Pinta asturiana, Nagasaki japonesa, Hamburguesa, Cara Blanca, etc.
Durante su estancia, nuestros clientes podrán visitar la granja y descubrir la diversidad de colores de estas aves tan bellas.
También contamos con unas cuantas ovejas.
EL ENTORNO
La masía está rodeada de 10.000 m2 de jardín con plantas medicinales y numerosos árboles de sombra, como eucaliptos, melias, almeces, abedules, diferentes acacias, cedros, olivos, almendros, etc. La variedad ornitológica es importante: golondrinas, abejarucos, abubillas, ruiseñores, aguiluchos cenizos... y el búho que por la noche con su canto, nos recuerda que es hora de descansar. Junto al jardín, un riachuelo que discurre entre encinas y, al fondo, una zona más apartada para disfrutar de las tumbonas y tomar el sol escuchando el canto de los pájaros. Más allá, el bosque, campos de cultivo y caminos rurales para pasear.
Siurana es un pequeño pueblo agrícola de unos 140 habitantes. Desde su parte más alta se ve el mar —las playas más próximas son las de Sant Pere Pescador y Sant Martí d’Empúries— y también, al nordeste, la montaña del Canigó. La población más cercana es Vilamalla, a 2 km.
Servicios que ofrece: NUESTRA COCINA
Se basa en los platos más tradicionales, los de siempre. Cocina típica catalana con productos de la huerta, los de temporada.
Nuestra relación con el mundo campesino nos hace conocedores del buen origen de los productos que utilizamos, los cuales no necesitan nada más que su propia calidad. Preperándolos de manera tradicional conseguimos que perduren los sabores auténticos de antaño.
El día de descanso semanal no servimos cenas. Los huéspedes pueden ir al restaurante del pueblo caminando (está a 5 minutos de la casa); también podemos recomendarles algún otro restaurante próximo.
El precio del menu de la cena incluye el agua y el vino, las infusiones y los cafés.